En niños, niñas y adolescentes, el consumo promedio supera los 70 gramos diarios y casi el 70% proviene de productos ultraprocesados como galletitas, cereales de desayuno y golosinas.
(Buenos Aires, 28 de enero) El consumo de azúcares añadidos en Argentina es excesivo tanto en niños, niñas y adolescentes como en personas adultas, y supera ampliamente los límites máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así lo indicó un reciente estudio de FIC Argentina que analizó la contribución de distintos grupos de alimentos a la ingesta de azúcares añadidos, utilizando datos provenientes de la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS).
La investigación reflejó que los productos ultraprocesados son la principal fuente de azúcares añadidos en la dieta de la población argentina.
Entre los principales hallazgos se destacan:
- En niños, niñas y adolescentes (2 a 17 años), el consumo promedio de azúcares añadidos alcanza los 74,5 gramos diarios. Casi el 70% proviene de productos ultraprocesados como galletitas, cereales de desayuno y golosinas.
- En la población adulta, el consumo promedio es de 66,1 gramos por día, de los cuales casi el 60% también proviene de productos ultraprocesados.
- En ambos grupos poblacionales la ingesta total de azúcares se encuentra muy por encima del límite máximo recomendado por la OMS.
- El contenido de azúcares añadidos en estos productos es muy elevado. Por ejemplo, un vaso de gaseosa aporta entre 20 y 40 gramos de azúcar; tres galletitas dulces rellenas suman alrededor de 5 gramos y una porción de cereales de desayuno aporta 10 gramos.
“El consumo excesivo de azúcares está directamente vinculado al aumento de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y las caries dentales, uno de los problemas de salud más extendidos a nivel mundial. En reemplazo de los ultraprocesados se puede optar por frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales y harinas integrales, entre otras. En verano preparaciones simples como helados caseros de fruta, licuados sin azúcar o aguas saborizadas con cítricos son buenas alternativas”, señaló Victoria Tiscornia, mg. en nutrición e investigadora de FIC Argentina.
La participación de los ultraprocesados en la dieta crece no sólo en Argentina, sino a nivel mundial, desplazando a alimentos reales. En este contexto, avanzar con políticas públicas que busquen mejorar la alimentación y prevenir las enfermedades crónicas no transmisibles es una prioridad. En este sentido, las medidas fiscales que se proponen desincentivar el consumo de ultraprocesados, como por ejemplo las bebidas azucaradas, son una medida clave para proteger la salud de la población

