Sabor a engaño: presentan una campaña para alertar sobre el consumo de cigarrillos electrónicos en adolescentes

Publicado el martes 25 de noviembre de 2025

FIC Argentina, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, lanza esta iniciativa para concientizar sobre el daño que generan estos productos en los más jóvenes.

(Buenos Aires, 26 de noviembre) A la salida de la escuela, en los boliches, con amigos o en soledad: el consumo de cigarrillo electrónico entre adolescentes se instaló y genera gran preocupación en el ámbito médico, educativo y en las familias. Ante esta problemática, FIC Argentina, con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, presenta “Sabor a engaño”, una campaña digital que busca advertir sobre los daños a la salud asociados al consumo de estos productos.

La campaña presenta al cigarrillo electrónico o vape como ese “amigo piola” que parece inofensivo y está en todos lados, pero que termina convirtiéndose en un “frenemy” (unión de las palabras en inglés “friend” y “enemy”) que te absorbe, te controla y no te deja respirar. La campaña, a través de la voz de los adolescentes, muestra cómo la adicción se cuela en la rutina cotidiana en momentos de ocio o ansiedad o por ganas de pertenecer.

Mientras la industria busca instalarlos como una alternativa al consumo de cigarrillos tradicionales y como dispositivos inofensivos, la evidencia señala lo contrario. Hace unos días, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al inicio de la 11ª conferencia del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) fue contundente al respecto al indicar que «no hay pruebas» de los beneficios de estos productos para la salud pública. Por el contrario, «se acumulan las pruebas de su nocividad», mencionó.

La evidencia científica más actualizada -y libre de conflicto de interés- indica que los cigarrillos electrónicos no son inocuos, contienen nicotina y otras sustancias tóxicas, generan adicción, funcionan como puerta de entrada al cigarrillo tradicional y pueden causar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y otros efectos nocivos. Cabe señalar también que la evidencia a favor del “menor daño” de estos productos tiende a provenir de autores con conflicto de interés.

En este contexto, distintas organizaciones médicas de Argentina presentaron hace unas semanas el documento “Productos emergentes y daño a la salud: Situación en Argentina y recomendaciones”, con el objetivo de sistematizar la evidencia científica disponible y proponer medidas concretas para proteger la salud pública.

Los últimos datos disponibles (EMTJ 2018) indican que la edad de inicio en el consumo de productos de tabaco se encontraba entre los 12 y 15 años, que el 20,2% de los jóvenes de 13 a 15 años consumía algún producto de tabaco y que el 7,1% del total usaba cigarrillos electrónicos. Más recientemente, una encuesta realizada en CABA en 2023 a adolescentes de entre 13 y 18 años permitió identificar que el 38,7% había probado alguna vez algún producto de tabaco y/o nicotina y que el 19,4% era consumidor actual. Además, el 8,9% de los adolescentes encuestados declaró ser consumidor actual de cigarrillo electrónico.

Estos datos confirman una tendencia creciente que requiere acciones urgentes de concientización y fortalecimiento del cumplimiento de la normativa vigente.